El Té y sus Leyendas

Existen numerosas leyendas sobre el origen de su consumo. Una de las más famosas es la del mítico emperador Shen Nong (2737 – 2697 A.C.), quien era considerado mitad dios y mitad humano. Padre de la agricultura y de la medicina tradicional en China, era conocido por beber sólo agua previamente hervida. Dice la leyenda que un día, mientras descansaba bajo un árbol, la brisa hizo caer unas hojas en su taza, las cuales dieron al agua un delicado color y perfume. El emperador probó el brebaje y lo encontró revitalizante y refrescante; estaba sentado a la sombra de un árbol de té silvestre. La bebida del té había nacido.

En India, otra leyenda cuenta que el príncipe Bodhi-Dharma (495 D.C.), hijo del Rey de las Indias Kosjuwo, decidió abandonar su país para predicar los preceptos de Buda en el reino de los Wei al norte de China. Para ser más digno de su misión, el príncipe, tocado por la gracia, hizo el voto de no dormir durante los 9 años que duraría su recorrido. Sin embargo, cerca del fin del tercer año, la somnolencia le tomó por sorpresa y, cuando estaba a punto de ceder, recolectó al azar hojas de una planta de té salvaje y las masticó sin pensar. Las virtudes tonificantes del té tuvieron efecto inmediato, permitiendo al príncipe permanecer despierto durante los seis últimos años de su apostolado.

 

Se dice que después de China, el príncipe viajó a Japón introduciendo el té en este país, en donde la leyenda es un tanto distinta: pasados tres años de viaje, Bodhi-Dharma, agotado, terminó por dormir mientras meditaba y soñó con las mujeres que había amado en tiempos lejanos. Al despertar, enfurecido por su debilidad, se cortó los párpados y los arrojó al suelo.

Años después, pasando de nuevo por el lugar, halló que en el sitio había crecido un arbusto verde que nunca antes había visto. Al probar sus hojas, descubrió que tenían la propiedad de hacer desaparecer el cansancio. Compartió su experiencia con otros, y ellos comenzaron la costumbre de cultivar el té en los lugares por donde pasó el monje.

 

El viaje del Príncipe Bodhi-Dharma en China está registrado en las crónicas chinas del reino de Vu-Yu, en 543 D.C.

Las virtudes tonificantes y energéticas del té se descubrieron rápidamente, por lo que fue empleado inicialmente como medicamento de uso externo en forma de ungüento para combatir el reumatismo, o como medicamento interno en forma de sopa purificadora. Las primeras recetas a base de té se acercan justamente a este tipo de preparación: las hojas se ablandaban al vapor, se trituraban en un mortero y se prensaban en forma de galleta, misma que se ponía a hervir con arroz, leche, especias, y a veces cebolla.